16 oct 2009

Problemas sudamericanos en más palabras

Entre los principales problemas que existen en Sudamérica, según la mayoría de las personas, están la falta de educación y salud.
Pero ¿qué tipo de educación y que salud es la que queremos tener?
Si estos dos elementos faltan, estamos frente a una oportunidad de empezar de cero, hay mucho por hacer. Frente a esta situación se debe analizar algunos puntos, algunos temas vitales para lograr un cambio real en estos aspectos.

SALUD
Calidad de vida o cantidad de vida

En cuanto a la salud, hoy en día, en los países donde la mayoría de personas tienen acceso a la salud, tienen un gran número de personas adultas y pocos niños. La salud, en muchos casos, está enfocada a la cantidad de vida que podemos tener y no la calidad de la misma.
¿Por qué tanto miedo a la muerte?

Sobrepoblación

Cunado hablamos de sobrepoblación, lo primero que viene a nuestra cabeza es el nacimiento de muchos niños y la escasez de recursos. Ya nadie quiere tener hijos porque es caro, porque no hay recursos, porque es irresponsable con el medio ambiente, he escuchado de todo. Pero el problema tiene relación con el punto anterior, no es la cantidad de niños que nace, sino la cantidad de personas que no se muere.
De forma natural, las especies necesitan renovarse y las generaciones antiguas dan paso a las nuevas, las cuales vienen cargadas de nuevas oportunidades, de posibles soluciones a los problemas actuales. Las nuevas generaciones traen esperanza y cambios.

Conocimiento milenario

En Sudamérica existe un gran conocimiento en medicina natural, la cual ahora se está perdiendo ya que se considera brujería o algo que no se ha comprobado de manera científica. La receta de la abuela se está cambiando por un coctel de pastillas.


EDUCACION

Hace falta educación……. ¿Hace falta educación?........... ¿Qué es educación?......¿Qué necesitamos aprender?
Podría continuar por mucho rato con este tipo de preguntas y es difícil obtener una respuesta concreta de las mismas. Pero para facilitar en análisis, me refiero a educación primaria, secundaria y universitaria

Mayor educación, mayor consumismo, mayor desperdicio

En países donde la mayoría de las personas tienen acceso a la educación, es donde mayores problemas de consumismo y desperdicio existen.


Educación Universitaria = doctores, ingenieros, abogados

Bajo el modelo educativo actual, y con las condiciones que existen en nuestra sociedad, si todos tuvieran acceso a educación universitaria, todos quisieran estudiar carreras tradicionales, porque son las más valoradas, son las más respetadas y son las que más dinero nos permiten obtener.
Antes debemos replantearnos la valorización de las distintas actividades que son necesarias para el funcionamiento de la sociedad. Necesitamos doctores pero también necesitamos panaderos, necesitamos abogados pero también necesitamos agricultores.

El problema sudamericano en pocas palabras



Uno de los mayores problemas que existe en Sudamérica es la imitación de modelos extranjeros desde el comienzo de nuestra historia como repúblicas. Estamos alienados
Utilizamos las leyes y las bases políticas de países europeos y norteamericanos sin tener la misma historia. Estamos alienados.
Nos hemos alejado de nuestra estrecha relación con el entorno, para ir a las ciudades en busca de una mejor vida, de una vida como la que vemos en la televisión, ajena a nuestras raíces. Estamos alienados.

Formula de la felicidad














CCC

Gracias por recordarme quien soy, gracias por ayudarme a poner los pies sobre la tierra. Te busco siempre, te necesito tanto.

frases al aire

Cuando más pienso en el que dirán los otros de mi, es cuando más me preocupa que estoy pensando yo de mi mismo

Todo a mi alrededor lo juzgo desde mi experiencia. Por eso no opino de lo que desconozco.

Vértigo en el límite del mapa

Llegas al límite del mapa, frente a ti sólo hay mar. Allí te encuentras con la última línea de defensa de la isla, que día a día es desgastada, carcomida por la fuerza del mar. Te acercas, el viento te advierte lo cerca del límite que estás. Desciendes un acantilado y ves la boca de la isla, la entrada a lo desconocido. En tu camino has visto criaturas que te advierten, te observan. Primero son ovejas, si logras pasar frente a ellas, te encuentras con vacas negras que tratan de asustarte. Ya en la boca del la isla, los últimos guardianes son focas.
Es la puerta al centro de la tierra, rostros de rocas cansadas, talladas por Dalí
¿salto?, ¿entro?, siento y pienso más claro. Escucho el eco de la música en mi cabeza, estoy vivo, más vivo que de costumbre.
Cada paso que doy hace balancear a esta isla, acantilados con flagelos, brazos y piernas que con mucho esfuerzo mantienen la isla a flote. Su respiración es pausada, su ritmo es el óptimo, ha nadado por siglos y la hará por siempre.
En los límites se siente el vértigo y la velocidad del tiempo.

Caídas y escaladas

Las caídas y las escaladas de días, horas, semanas son siempre lo mismo, una búsqueda incansable, la vida en sí.
Lo importante es descubrir la conexión entre la cumbre y el fondo. En la cima ves con claridad tu camino, lo que buscas, la esencia y la simplicidad de la vida. Pero son solo instantes de lucidez.
La mayoría del tiempo, descendemos a la obscuridad de la base, donde nos abraza el miedo y la costumbre. Soñamos con nuestros ideales y vivimos en una pesadilla.
Cuando estamos abajo sentimos la distancia, nos duele la distancia a la cumbre, pero hemos descendido con más experiencia y con mayor habilidad para descubrir nuevos caminos a la cima.

Hoy decidí no engañarme

Esta madrugada he visto todo más claro, será mi amigo Nietzsche, la verde profundidad de la física cuántica o una conversación sobre pastillas que limpian la gasolina y te hacen millonario. No lo sé, pero lo único claro es que no puedo traicionarme a mi mismo. En cada esquina hay ganchos para quedar atrapado en la hipocresía y la mediocridad. Te compran con comodidad y seguridad y con la típica frase “cuando crezcas se te va a pasar”.
Hace tiempo que me resigné a la imposibilidad de un mundo perfecto, pero si hago bien lo poco o mucho que me propongo hacer no me traiciono a mi mismo.
El “que dirán los otros de mi”, es mi propia voz diciéndome, no te traiciones, sabes que eso no es lo que quieres.
Pues bien, solo me queda ser más coherente y jugarme por lo que siento y pienso, así cambie mañana mi forma de pensar y sienta algo distinto, siempre hay una línea, un camino, un sueño, un ideal que espero seguir en esta vida.
Formar una familia, cambiar un país, lo que sea, mientras mi integridad permanezca intacta. No ser prejuicioso, evitar vomitar opiniones de lo que apenas conozco, ocupar mi tiempo en lo que considero necesario.
Cada uno puede sentir y ver lo que quiere llegar a ser, cual es su camino, no importa que la mayoría del tiempo sintamos que todo lo que hacemos no alcanza a ser ni un borrador del trabajo final.
Quiero terminar esta vida con la mirada hacia la misma dirección, quiero avanzar cada vez con menos ataduras y menos equipaje.
Cuando se apague esta luz, este momento de claridad, de lucidez, continua la eterna batalla conmigo mismo. Espero mantener este campamento y no retroceder, un ideal no es nada fuera de nuestro alcance.

Alucinaciones en la madrugada

Despierto en la madrugada……. Hay un ruido abajo………Hay alguien abajo.
Bajo por las escaleras y veo una mujer sentada de espalda hacia mi……… Está llenando cubos transparentes con gelatina verde y morada y con ellos construye una pared que divide mi sala en dos.
En ese momento siento mucha alegría, esa alegría que sientes cuando alguien está preparando una sorpresa para ti. Segundos después me inunda un sentimiento de profundo terror, ¿quién es?, ¿por qué está en mi cabaña? ¿Qué está haciendo?
Despierto en la madrugada, son las 04:00 A.M…….. estoy en mi cama solo…… Sé que va a ser una larga espera……….. solo espero que amanezca pronto.

Pasado en blanco y negro

El pasado siempre es blanco y negro.
Poco a poco se pierden los detalles, los colores, el negro absorbe la luz de los detalles y el blanco te ilumina cuando viajas al pasado.
Todo se va achicando, las conversaciones se transforman en palabras y las situaciones en fotografías, las líneas en puntos. Todo avanza hacia la minimización humana, hacia el olvido.

Llueve en el bosque

Cuando los pájaros son libres, las plantas están enjauladas.
Hoy escuché la fiesta en el bosque, es una explosión de vida.
Acompañé a las nubes en su viaje, la migración de las nubes.
Hoy escuché al bosque, hoy sentí realmente el bosque.
Desde el suelo vi un concierto de Underworld dedicado a la lluvia.
Escucho la lluvia caer, escucho la lluvia apagar el sonido de la música.

Caídas y escaladas (diálogo interno)

La vida, en su esencia, es simple.
Los sentimientos que constantemente asechan mi vida los puedo contar con los dedos de mis manos.

¿Por qué siento que la vida es complicada?

El miedo al fracaso, la inseguridad, la incapacidad de expresarme y reconocer lo que siento, son los principales factores.

¿Por qué tanto miedo al fracaso? ¿Por qué huyo del cambio?

Mi vida es un constante cambio y siempre estoy en distintos estados, niveles, metas y situaciones. Al comienzo de cada uno/a de estos/as me siento inseguro, todo es nuevo. Poco a poco me acostumbro y finalmente siento/pienso que tengo todo bajo control y logro una sensación de paz y estabilidad, “felicidad”.
Cuando se acerca el final de una etapa, quiero mantener la estabilidad que he logrado y temo lo desconocido. He llegado a una cumbre y quiero quedarme ahí para siempre.
Pero siempre empiezo a caer. Me aferro con las uñas y comienza el desgaste, el dolor, el miedo. Quiero mantener el balance y el control de todo lo que me rodea parado en una cuerda floja.

¿Resistes? ¿Puedo mantenerme así?

Es cuestión de segundos, minutos, días, años, caigo, me hundo/pierdo en la obscuridad, no me reconozco y me siento intranquilo.

Ahora te hablo desde el fondo, he recorrido el dolor y no necesito una linterna para recorrer este sentimiento. Me adapto a este subir/caer, felicidad/tristeza, luz/ obscuridad y en ese momento me siento feliz.
Cuando tocó fondo, no me apresuro a subir de nuevo, espero que mis ojos se adapten a la obscuridad y me abraza una enorme sensación de gozo absoluto. Estoy seguro que en este estado veo con más claridad, siento con más claridad mi camino. Sin darme cuenta, estoy escalando de nuevo y puedo ver que la última cumbre yace miles de metros más abajo.

¿Soy feliz?

Si, en la luz y en la obscuridad, en la realidad y en mis sueños, en la cumbre y en el suelo, son solo instantes.

Espero con calma la siguiente caída, ansío la siguiente caída, no voy a aferrarme hasta desgastar todas mis energías, voy a saltar con los brazos abiertos al vacío.

De Vuelta al colegio

Visito el colegio donde estudié la primaria, con nostalgia y muchos recuerdos recorro las salas de clase y los patios, veo a algunos de mis profesores, y siento que no ha cambiado nada.
Un grupo de niños juega en el jardín, me acerco y uno de ellos es José Luis, mi amigo y compañero en Kinder. Al igual que yo, físicamente es un adulto pero viste el uniforme que usaba 17 años atrás y parece ajeno a su entorno, el es un niño más. A nuestro alrededor hay algunos profesores que miran con desconfianza esta situación.
José Luis te acuerdas de mi, soy tu amigo, ¿qué haces aquí? ¡Despierta¡ ¡vámonos!, pero no recibo respuesta, me mira sin mirarme y regresa a su juego.
(No puedo hacer nada, buenof, que le vamos a hacer) Me alejo del grupo de niños y luego de un momento siento que JL me está siguiendo, yo estoy subiendo por los graderíos de la cancha de básquet y él, usando una escalera, me alcanza. En ese momento lo subo en mi espalda, le hago caballito, y avanzamos entre dibujos recién pintados, tal vez de una clase de arte reciente, que están secándose en el sol. Me guía el instinto y corro emocionado. Cabalgamos por el colegio hasta llegar a una ladera de pasto, donde solíamos lanzarnos con pedazos de cartón o rodábamos cerro abajo. Poco a poco los recuerdos del pasado se hacen mas tangibles, ¡estoy ahí! veo a través de mis ojos de niño y me inunda una alegría desbordante. Desciendo galopando, con JL en mi espalda, por la inmensa pradera del pasado.